
El Área de Hidrología de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) mantiene un monitoreo permanente ante los pronósticos asociados al fenómeno de El Niño, mientras que el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) de Ayolas intensifica su preparación frente a la posibilidad de una crecida del río Paraná y lluvias que podrían generar inundaciones de gran magnitud.
El ingeniero Eduardo Dose, del Área de Hidrología de la EBY, explicó que el trimestre comprendido entre octubre y diciembre concentra la mayor atención, aunque las actualizaciones diarias permitirán precisar la evolución de los pronósticos. Señaló que los índices de El Niño alcanzaron valores récord y que los niveles de alerta se elevaron.
Según Dose, la mayor probabilidad de precipitaciones continúa concentrándose aguas abajo, especialmente en la cuenca incremental del Paraná y la del río Iguazú. Sin embargo, a partir de diciembre y enero también se observa una mayor posibilidad de acumulados en la cuenca alta del Paraná. El comportamiento del fenómeno será monitoreado para determinar si comienza a dispersarse a partir de febrero de 2027 o si se mantiene durante los meses siguientes.
El especialista indicó además que se encuentran gestionando un canal institucional de comunicación, mientras que el COE tramita un canal directo para recibir reportes y actualizaciones sobre la situación hidrológica.
Por su parte, José Mutti, coordinador general del COE-Ayolas, manifestó su preocupación ante los nuevos informes y señaló que el escenario podría superar incluso los registros de 1983. Recordó que la planificación inicial contemplaba una situación similar a la de 2013, cuando el río Paraná alcanzó aproximadamente 6,35 metros, con unas 4.160 personas afectadas y alrededor de 2.000 personas en campamentos.
No obstante, advirtió que las nuevas proyecciones obligan a ampliar las previsiones. En ese sentido, estimó que la cantidad de personas afectadas podría llegar a unas 6.000, aunque aclaró que se trata de una proyección y que no desea brindar un pronóstico irresponsable.
Mutti también alertó que barrios como San Josemí, San Rafael y María Auxiliadora, que habitualmente registran sectores aislados y donde se habilitan campamentos en zonas más altas, podrían quedar totalmente afectados. Por ello, no descartó la necesidad de una evacuación completa de estos barrios ribereños.
Ante esta posibilidad, el COE prevé concentrar la atención en el polideportivo municipal del Núcleo 2, considerado el principal albergue por su capacidad. También se encuentran disponibles la Seccional Colorada, la Junta Municipal y el gimnasio de las Mil Viviendas. Además, se analiza la habilitación de un terreno de la EBY ubicado sobre la ruta, destinado a atender a familias de la zona de Atingy.
El coordinador general del COE pidió a los pobladores de los barrios afectados que se acerquen a la organización si necesitan asistencia o traslado de pertenencias de gran tamaño, para lo cual ya se cuenta con vehículos disponibles. Asimismo, convocó a quienes deseen colaborar como voluntarios a registrarse en el COE, a fin de organizar el apoyo en áreas como atención sanitaria, albergues, alimentación y transporte.
Mutti aclaró que el COE está integrado por todas las instituciones y fuerzas vivas de la comunidad, y que cualquier persona que desee colaborar es bienvenida. Explicó que la coordinación se encuentra establecida por ley y recae normalmente en quien dirige el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de la ciudad.
Finalmente, señaló que el COE trabajará de manera permanente para anticiparse a los posibles impactos y gestionar apoyo del Gobierno Nacional, mientras se aguardan nuevas actualizaciones de los pronósticos hidrológicos.

